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Asesoría Técnica en Panificación
Francisco Tejero |
Hilario
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EL FUNCIONAMIENTO DE LAS CÁMARAS DE FERMENTACIÓN
Por Francisco Tejero
Han sido muchos los panaderos que han tenido experiencias
negativas con la fermentación controlada, en un principio porque las cámaras
no repartían el aire con uniformidad y algunas zonas de la masa se acortezaban;
también porque el calentamiento se producía muy rápidamente y provocaba
condensaciones sobre la masa que se traducían posteriormente en cortezas
demasiado rojizas. Por otra parte, el panadero, en principio, no modificaba
las condiciones de las masas que iban a ser sometidas al frío, que como
es bien sabido, cuando éstas se someten a la fermentación controlada sufren
una pérdida de fuerza, la cual ha de ser compensada inicialmente; si esto
no se produce existirá una gran diferencia de calidad entre el pan tradicional
y el pan de fermentación controlada.
Irregularidades como las citadas provocaron que un gran número de cámaras
concebidas inicialmente para la fermentación controlada se utilicen, en
realidad, para aplicar una fermentación tradicional. En la actualidad,
estos problemas están ya solucionados pero, no obstante, conocer factores
como la fuerza de la masa, el frío en las masas y su influencia en el
pan son indispensables para llevar a buen efecto la panificación.
Las cámaras de fermentación, según su aplicación, las podemos clasificar
de la siguiente forma: Cámara de fermentación tradicional, Cámara de fermentación
controlada, Cámara para bloquear la fermentación y Cámara para la fermentación
global retardada. Cada una de ellas tiene unas aplicaciones y desarrollos
de la fermentación bien diferentes que debemos saber. Veamos esas características.
TABLA 1 / CLASIFICACIÓN DE LAS CÁMARAS DE FERMENTACIÓN
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FERMENTACIÓN TRADICIONAL
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Se aplica calor y humedad.
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FERMENTACIÓN CONTROLADA
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Se aplica calor, humedad y frio.
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BLOQUEO DE LA
FERMENTACIÓN
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Se aplica frio.
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FERMENTACIÓN GLOBAL RETARDADA
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Se aplica calor, humedad y frio.
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Cámara de fermentación tradicional
En este sistema de fermentar se emplea solamente calor y humedad, la
temperatura que habitualmente se ha estado aplicando es de entre 28-32º
C, y la humedad de entre 70% y 85%.
La rapidez con la que algunos panaderos desean la fermentación obliga
a elevar estas temperaturas y humedades.
En la fermentación del pan, al igual que en la del vino, la temperatura
y el tiempo van a tener consecuencias positivas o negativas, dependiendo
de las condiciones en que se lleve a cabo esa fermentación.
En el caso particular de la fermentación panaria, cuando la temperatura
sobrepasa los 28º C la producción de ácido láctico y butírico es proporcional
a medida que aumenta la temperatura. También, las reacciones enzimáticas
que se producen en la masa son más activas a altas temperaturas; todo
ello provoca que a partir de esta temperatura la masa se desarrolle
más débil y el impulso del pan en el horno sea exagerado, obteniéndose
panes de sabor insípido y con baja conservabilidad. Sin embargo, si
la fermentación se lleva a cabo a más baja temperatura (26º C), la formación
de ácido láctico y butírico es menor, esto conlleva que el pan fermente
más lentamente pero a su vez con más cuerpo, las enzimas al ser menos
activas no producen tanto volumen y el sabor del pan es más sabroso.
A muchos panaderos les gustaría obtener panes de miga consistente y
de corteza gruesa. Para que esto se pueda conseguir es indispensable
reducir al mínimo la levadura y prolongar el tiempo de fermentación.
Por otro lado, hay panaderos que tienen una cámara de bolsas pequeña,
lo cual obliga a aumentar la cantidad de levadura para, de esta forma,
obtener una fuerza de masa adecuada. Sin embargo, aquellos otros que
sí tienen una cámara suficientemente grande o que permite parar la cámara
una vez dividida la masa, pueden equilibrar la fuerza de ésta en relación
a la cantidad de levadura. Por todo ello, será pues el panadero quien
deba encontrar la fórmula más adecuada o buscar una combinación intermedia
pero, no obstante, es más positivo añadir más levadura y reducir la
temperatura que viceversa.
En cuanto a la humedad de la cámara, ésta ha de estar relacionada con
la temperatura. Así, en temperaturas altas (> 30º C) la humedad ha
de ser > 75% pero a 26º C, prácticamente no hace falta forzar la
humedad, ya que la que desprende la masa será suficiente para mantenerla
en un ambiente suficientemente húmedo que permita que la masa no se
deshidrate.
Los problemas más frecuentes derivados de la fermentación tradicional
los podemos resumir de la siguiente forma:
• Temperatura alta de fermentación (> 30º C):
– Desecación si no se compensa con humedad.
– Actividad elevada.
– Fermentación corta.
– Panes insípidos.
– Panes voluminosos de corteza fina y agrietada.
• Temperatura baja de fermentación (< 26º C):
– Falta de fuerza.
– Panes caídos.
– Fermentación lenta.
• Exceso de humedad (> 75%):
– Masa caída.
– Desprendimiento de corteza.
– Color de la corteza rojizo.
– Panes que se pegan a la bandeja.
• Poca humedad (< 65%):
– Desecación.
– Corteza más pálida.
– Cortes desgarrados.
Cámara de fermentación controlada
Ya nos hemos referido en otros artículos a esta cuestión, pero sería
muy interesante, además de plasmar las condiciones de funcionamiento
de la cámara, volver a recordar las condiciones de la levadura, según
la temperatura a la que está sometida la masa durante la fermentación.
La levadura biológica de panadería, en cualquiera de sus formas de comercialización
(prensada, crema o seca) tiene una bajísima actividad por debajo de
4º C, su máxima plenitud es cuando se encuentra a 38º C, temperatura
ésta última nada aconsejable, pues si bien es cuando más rápidamente
desprende CO2, es también la temperatura óptima para las fermentaciones
lácticas y butíricas.
A 55º C la levadura muere, es importante conocer este último dato ya
que en algunas ocasiones, cuando a la masa se le incorpora en invierno
agua caliente para controlar su temperatura, si la masa entra en contacto
con la levadura no se producirá acción fermentativa por muerte de la
célula.
También hay que saber, que si bien la masa no fermenta entre 0º C y
2º C al paralizar la fermentación, no ocurre así con la actividad enzimática,
ya que aunque muy lentamente, ésta sigue actuando, por lo tanto el tiempo
de permanencia de la masa en el régimen de frío está limitada a períodos
máximos de 48 horas y en los casos de las harinas demasiado enzimáticas
es aún más limitado.
Cuando hace unos quince años se inició de una forma generalizada la
fermentación controlada, el panadero encontró algunos problemas. Estas
cámaras iniciales no tenían bien canalizado el aire y producían acortezamientos,
el paso de frío a calor se hacía muy rápidamente y se formaban condensaciones
sobre la superficie de la masa que más tarde se traducían en cortezas
rojizas y cristalinas y, además, el panadero no realizaba ningún cambio
en las condiciones de la masa. Todos estos problemas conllevan grandes
diferencias de calidad, color y volumen del pan.
Los fabricantes de cámaras de fermentación controlada quedan en muchas
ocasiones sorprendidos al ver que dos panaderos aparentemente iguales
en cuanto al tipo de maquinaria y de proceso, uno obtiene una buena
calidad de pan con la fermentación controlada y el otro puede ser un
desastre.
La explicación a este fenómeno podemos encontrarla en el equilibrio
y en la fuerza de la masa: cuando no se dispone de una cámara de bolsas
(reposo) lo suficientemente grande para que la masa adquiera la fuerza
ideal, es preferible aumentar la levadura hasta igualar.
Dar un consejo práctico sobre cuánta levadura y cuánto tiempo de reposo
hemos de aplicar a la masa no es nada fácil, ya que intervienen otros
factores como la harina, la consistencia de la masa, las condiciones
del formado y la composición del mejorante. En cuanto a los mejorantes
sí podemos indicar que estos han de ser sobredosificados en vitamina
C (E-300) y con enzimas de baja actividad.
Todas las masas sometidas al frío tienen una pérdida de fuerza que ha
de ser compensada con aquellos factores que van a incidir en su aumento,
de forma que llegue a equilibrar. Dominar este aspecto de la panificación
es la esencia de la fermentación, controlarlo permitirá que el pan elaborado
con una fermentación controlada sea igual al elaborado en un proceso
tradicional.
La programación de la cámara dependerá sobre todo del tamaño y volumen
de las piezas, pero en cualquier caso tiene cuatro fases: bloqueo, refrigeración,
calentamiento y fermentación.
• Bloqueo. En esta fase de enfriamiento rápido se trata
de que la masa pare cuanto antes la fermentación, es decir, que la temperatura
interna alcance 2º C. La temperatura inicial de bloqueo, así como el
tiempo que se mantenga, será en algunas ocasiones de frío negativo durante
algunas horas. Esto será así cuando las piezas sean grandes, las dosificaciones
de levadura altas o cuando la secuencia de entrada de carros en la cámara
sea muy rápida. En algunas ocasiones es necesario partir de –14º C y
en otras con 0º C es suficiente.
En cuanto al tiempo de bloqueo hay que tener en cuenta que si sólo va
a estar sometida al frío durante ocho o diez horas, el tiempo de bloqueo
será suficiente con dos horas pero, si por el contrario, está sometida
al frío durante 48 horas, el tiempo de bloqueo puede llegar a ser de
24 horas a –2º C. Este último caso es muy práctico en aquellos panaderos
que no trabajan el domingo y es el sábado cuando elaboran la masa para
el lunes. Realizando este procedimiento, parte de la jornada del sábado
y del domingo se mantiene la masa con el frío suficiente sin que se
congele, pero con la actividad enzimática prácticamente paralizada.
El domingo, a media mañana, la cámara se pondrá ya en régimen normal
de refrigeración como cualquier otro día.
• Refrigeración. En esta etapa la masa está estancada
entre 0º C y 2º C, y dentro de los detalles que hay que tener en cuenta
figuran evitar las aperturas frecuentes de la puerta de la cámara, que
las salidas y retornos del aire estén bien canalizadas y que los ventiladores
que impulsan el aire funcionen el tiempo justo para mantener estas condiciones.
Cuando esto no se cumple, la masa se acorteza y fermenta más en unas
zonas que en otras.
• Calentamiento. La subida térmica progresiva es clave
para evitar las condensaciones de vapor sobre la masa. Si el paso de
frío a calor se hace demasiado rápido origina un encharcamiento sobre
la superficie de las barras y sus consecuencias negativas ya las hemos
explicado.
En la mayoría de las cámaras de fermentación controlada de nueva generación
este parámetro de calentamiento es interno, es decir, el panadero no
tiene acceso a la programación, es el fabricante de la cámara o el técnico
quien prefija estas condiciones. Algunos de los problemas son los derivados
de una mala programación. Para el ajuste del programa hay que tener
en cuenta el tamaño de las piezas. Veamos algunos casos prácticos:
• Programación de piezas pequeñas de pan y de bollería (< 100
g de peso de masa).
En este caso se escogerá un calentamiento o rampa de subida de temperatura
del 30%, quiere esto decir que si se han programado 180 minutos desde
que comienza la subida hasta que el pan está ya fermentado, listo para
hornear, tardará un 30% de este tiempo en alcanzar la temperatura programada
de fermentación, es decir, serán necesarios 54 minutos para alcanzar
los 26º C; si fuera ésta la temperatura de fermentación.
• Programación para barras y baguettes de 200 a 300 g en masa..
En este supuesto la subida ha de ser más lenta, es decir, del 50%. Quiere
esto decir que desde que comienza el calentamiento hasta el final de
la fermentación transcurren cuatro horas, el tiempo de subida progresiva
ha de ser de dos horas hasta alcanzar la temperatura definitiva de fermentación.
• Programación para panes de gran tamaño y formatos redondos, desde
300 hasta 1.000 g.
Cuando se trata de piezas de gran peso y volumen, el calentamiento ha
de ser más lento aún. Se escogerá una rampa de subida del 70%, es decir,
si el tiempo desde que comienza el calentamiento hasta que el pan está
ya fermentado es de seis horas, el tiempo de subida térmica será de
cuatro horas, aproximadamente.
TABLA 2 / PROGRAMACIÓN DE LAS CÁMARAS SEGÚN PRODUCTO
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| PIEZAS PEQUEÑAS DE PAN Y BOLLERÍA
(<100>g) |

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BARRAS Y BAGUETTES DE 200 A 300 g
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PANES DE GRAN
TAMAÑO Y FORMATO REDONDO
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• Fermentación. La temperatura
de fermentación será igualmente de gran importancia. Si por ejemplo,
se programan 30º C de temperatura de fermentación, sobre la masa se
condensará más agua que si por el contrario la temperatura programada
es de 26º C. Así, podemos afirmar que cuanto más alta se programe la
temperatura de fermentación, más diferencia de temperatura se va a producir
entre la miga y la corteza. Además, hay que tener en cuenta que si la
temperatura de fermentación no alcanza más de 26º C, no será necesario
aumentar la humedad por encima de 70%, ya que la misma humedad que proporciona
la masa creará unas condiciones hidrométricas ideales que proporcionará
cortezas menos rojizas y cristalinas.
En resumen, podemos decir que para conducir por buen camino la fermentación
controlada hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:
– La harina ha de tener un Nº de Caída de entre 300 y 350 segundos.
Quiere decir esto que ha de ser menos enzimática que en los procesos
tradicionales.
– La fuerza de la masa ha de ser mayor. Esto se consigue con harinas
más fuertes y equilibrando el reposo de la bola en relación a la cantidad
de levadura. También con el formado más apretado, etc.
– El aditivo mejorante ha de contener una dosis mayor de ácido
ascórbico y DATA y menos contenido en enzimas o de menor actividad.
– El tiempo y la temperatura de bloqueo variará en función al tamaño
de las piezas, la secuencia de entrada de carros en la cámara, el volumen
de ocupación de las mismas y el tiempo que se mantendrá posteriormente
en refrigeración.
– La refrigeración ha de ser de entre 0º C y 2º C.
– El calentamiento, imprescindible que sea progresivo, de tal forma
que en las piezas pequeñas de pan y bollería éste ha de ser de 90 minutos.
En barras y baguettes de 300 g de 150 minutos y en panes de gran tamaño
y formatos redondos de 240 minutos.
– La fermentación debe realizarse a 26º C.
– La humedad ha de ser suficiente para que no se acortece el pan, pero
en ningún caso excesiva.
TABLA 3 / EL REPARTO DEL AIRE
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En las cámaras
en las que no está bien regulada la canalización del aire, la
masa se acorteza. Fueron muchos los panaderos que instalaron cámaras
con este problema y nunca lograron con éxito la aplicación del
frío en masas fermentadas.
Es necesario, antes de la adquisición del equipo, asegurarse previamente
y que se garantice que estos problemas no van a ocurrir.
El aire caliente y húmedo tiende a ocupar la parte más alta de
la cámara, por otro lado si la masa está expuesta por largos períodos
de tiempo a las corrientes de aire procedentes de los ventiladores,
se producen diferencias en la fermentación y acortezamiento.
Lo ideal es que la regulación de entrada y salida de aire esté
equilibrada para evitar gradientes térmicas y el acortezamiento.
Nuestra recomendación, a aquellos panaderos que inicialmente tuvieron
malas experiencias en la utilización de estas cámaras y a aquéllos
otros que por miedo no introducen esta técnica, es que previamente
se asesoren y que se les garantice que estos problemas comentados
no van a ocurrir.
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Cámara para bloquear la fermentación
Es posible la utilización de una cámara equipada únicamente con equipo
de frío y un programador, lo que permite el bloqueo (frío negativo)
y el mantenimiento de la masa en refrigeración (frío positivo).
Son varias las opciones que se pueden aplicar:
1.- Bloqueo durante dos horas a –5º C y mantenimiento en refrigeración
a 2º C. Mediante un programador la cámara desconecta el equipo de frío
y de una forma natural comienza lentamente a subir de temperatura hasta
15º C. En este punto la masa se encuentra en 1/3 del volumen de fermentación,
posteriormente y mediante una cámara tradicional se van pasando los
carros a medida que se van precisando.
2.- Refrigeración todo el tiempo a 4º C, de tal forma que antes de introducir
los carros en la cámara de fermentación tradicional hay que atemperar
la masa a temperatura ambiente. Para llevar correctamente este procedimiento
el tiempo de refrigerado debe ser corto (de 8 a 12 horas).
3.- Otra posible combinación será mantener la cámara a 12º C, aunque
el tiempo de mantenimiento es aún más limitado.
Cámara para la fermentación global retardada
Con este procedimiento pueden elaborarse el día antes aquellas masas
con fermentación global (pan gallego, chapata, hogaza, etc.).Así, una
vez finalizada la jornada de trabajo se elabora la masa para el día
siguiente, se pone en recipientes y se introduce en la cámara, de tal
forma que al día siguiente la masa haya aumentado su volumen dos veces
y media con respecto al inicial.
La programación de la cámara será la siguiente:
– Temperatura de bloqueo: –5º C.
– Tiempo de bloqueo: 2 horas.
– Temperatura de refrigeración: 0º C.
– Tiempo de refrigeración: 8-24 horas.
– Rampa de subida: 70%.
– Tiempo de fermentación: 6 horas.
– Temperatura fermentación: 24º C.
– Humedad: 70%.
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