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Asesoría Técnica en Panificación
Francisco Tejero |
Hilario
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LOS ENZIMAS EN LA PANIFICACIÓN / English
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Por Francisco Tejero
Los enzimas son proteínas que actúan
como catalizadores de las diferentes reacciones bioquímicas que constituyen
el metabolismo de los seres vivos. Para que se produzca una determinada
reacción, es necesaria la presencia de un determinado enzima, y la mayor
o menor cantidad de éste suele modificar la velocidad de la reacción controlada.
En este artículo, nuestro colaborador analiza los enzimas que se utilizan
en la actualidad en la panificación.
Los enzimas que nos resultan de interés entre los propios de los cereales
son las amilasas, proteasas, hemicelulasas y lipasas. Tanto los contenidos
en la harina como los adicionados en el molino o en la panadería, actúan
en las diferentes partes del proceso de panificación. Su presencia en
cantidades superiores o inferiores a las necesarias, afectará a la calidad
del producto final, tanto a su volumen y aspecto, como a su conservación.
La concentración natural de estos enzimas en los cereales panificables
depende en gran medida de las condiciones climatológicas durante las últimas
fases del cultivo del trigo. Si madurado el grano, éste estuvo expuesto
a un ambiente húmedo, se produce su germinación. En este momento se produce
una activación general de las enzimas amilásicas, que pueden aparecer
en exceso en la harina resultante de la molienda de ese trigo.
Si por el contrario, la maduración y recolección del trigo se realizó
en clima seco, el contenido de enzimas puede llegar a ser insuficiente.
Por esta razón, para resolver esta insuficiencia enzimática, es necesario
añadirlos a la harina o a la masa.
Actualmente, la mayor parte de los enzimas producidos industrialmente
para su utilización en los procesos de panificación, se producen mediante
fermentaciones de microorganismos seleccionados. Antes, la falta de amilasas
se corregía habitualmente mediante la adición de malta, que no es más
que el producto de la germinación controlada del trigo o de la cebada,
según su destino para la fabricación de pan o cerveza, respectivamente.
Amilasas
El almidón se compone de dos tipos de moléculas de estructura diferente
: la amilosa, que está formada por unidades de glucosa que forman cadenas
lineales, y de amilopectina, cuyas cadenas de unidades de glucosa están
ramificadas. La producción de azúcares fermentables para la levadura se
realiza mediante rotura de estas cadenas de moléculas de glucosa por acción
de las amilasas, lo que se denomina hidrólisis enzimática. La eficacia
de este proceso depende de la temperatura y del grado de hidratación del
almidón. Su máximo se alcanza cuando se gelifica el almidón, en los inicios
de la cocción.
Las amilasas presentes en la harina al inicio del amasado comienzan su
actividad en el momento en que se añade el agua. El almidón roto durante
la molturación del grano de trigo es más rápidamente hidratado, y por
tanto, más fácilmente atacable por las enzimas. Estas, actúan en acción
combinada: la alfa amilasa va cortando las cadenas lineales en fracciones
de menor longitud, llamadas dextrinas, mientras que la beta amilasa va
cortando las cadenas en moléculas de maltosa, formada por dos unidades
de glucosa. El contenido en dextrinas parece tener un efecto importante
en la capacidad de retención de agua y en la consistencia de la masa;
si la harina procede de trigo germinado se produce una excesiva dextrinación
y las masas resultan blandas y pegajosas.
Como el contenido en beta amilasa del trigo es generalmente suficiente
para la actividad requerida en la fermentación, sólo se controla el contenido
de alfa amilasa de las harinas antes de su utilización. Para conocer el
nivel de actividad alfa-amilásica se emplean dos técnicas de análisis:
el Número de Caída, cuyos niveles normales están comprendidos entre 250-300
segundos y el Amilograma, que debe estar comprendido entre 400-600 U.B.
Durante la fermentación, continúa la acción de las amilasas, y en el momento
de introducir el pan en el horno aumenta la actividad hasta el momento
en que la temperatura interna de la masa alcanza los límites térmicos
de inactivación.
Dependiendo del tamaño de las elaboraciones así como de la temperatura
del horno, después de unos 10 minutos aproximadamente, las enzimas de
la levadura se desactivan y la célula muere. A medida que aumenta la temperatura
de la masa en el horno (650 C), comienza a producirse la gelatinización
con lo cual, el almidón se hincha y forma un gel más o menos rígido, en
función de la cantidad de alfa-amilasas presentes, y de su origen. De
estos dos factores dependerá el tiempo durante el que se sigue produciendo
dextrinización en la masa, en la miga en formación. No obstante, una acción
excesivamente prolongada aumenta el volumen del pan con riesgo de derrumbamiento
de su estructura, y el resultado de una miga pegajosa, por el contrario,
una rápida estabilización de la miga dará un volumen escaso.
Cuando el contenido de amilasas, especialmente de alfa-amilasa, es correcto,
se obtiene una influencia positiva no solamente en el volumen del pan,
sino también en su conservación, produciéndose un efecto de ralentización
de la retrogradación del almidón.
Tipos de amilasas
Las alfa-amilasas pueden obtenerse a partir de hongos o de bacterias.
• Amilasa de origen fúngico. Se producen por fermentación de una
cepa del hongo Aspergillus niger, y es la más utilizada en la fabricación
del pan, como alternativa a la harina de malta. Ello es debido al hecho,
entre otros, de que la alfa-amilasa fúngica tiene una mayor tolerancia
a la sobredosificación que la de origen cereal, lo que se basa en su desactivación
durante la primera fase de la cocción (60-65º C), por lo que no existe
el riesgo de que se produzca exceso de dextrinas, lo cual produciría migas
pegajosas.
La actividad de las alfa-amilasas de origen fúngico comerciales se mide
en dos unidades:
– FAU (Unidad Fungal Amilasa), que es la cantidad que dextrinizará una
solución estándar de almidón a una velocidad de 1 g/hora a 400 C.
– SKB que mide la capacidad de la enzima para degradar una solución de
almidón puro, a un pH de 4,6, durante 60 minutos a 300 C.
La relación entre las FAU y las SKB, es que 1.000 FAU/g aproximadamente
equivalen a 10.000 SKB/g.
Las amilasas de origen fúngico utilizadas en la panadería tienen una actividad
variada que va desde baja actividad 2.500 SKB/g hasta alta actividad 50.000
SKB/g.
• La alfa-amilasa Bacteriana. Se produce a partir de la bacteria
Bacillus subtilis, y es muy resistente al calor por lo que a temperaturas
de 70 a 90º C alcanza su máxima velocidad de reacción. El efecto secundario
típico de la amilasa bacteriana es una disminución de la viscosidad del
engrudo del almidón.
• La alfa-amilasa de origen cereal (harina de malta). Su elaboración
consiste en la germinación del trigo para que se movilicen las alfa-amilasas
naturales del grano. Hasta la década pasada los mejorantes completos de
panificación se formulaban con este tipo de amilasas.
Estas amilasas se inactivan a 75º C, por lo que en una harina con elevada
actividad enzimática o en el caso de una sobredosificación, esta mayor
estabilidad al calor puede ocasionar los mismos problemas que las harinas
procedentes de trigo germinado.
• La Amiloglucosidasa. También denominada Glucoamilasa se obtiene
también de un hongo, el Aspergillus rhizopus, y actúa sobre las dextrinas
produciendo glucosa , lo que se traduce en una aceleración de la fermentación.
Pentosanasas
Estos enzimas actúan sobre las pentosanas que son unos polisacáridos distintos
al almidón. Esta reacción de hidrólisis aumenta la absorción de agua en
la masa, aumentando la tenacidad y disminuyendo ligeramente la extensibilidad.
Los preparados enzimáticos de pentosanasas se añaden con el propósito
de frenar el envejecimiento rápido del pan. Se ha podido observar que
retardan la velocidad de retrogradación del almidón.
Al mismo tiempo, dichos enzimas retienen agua durante la cocción y posteriormente
este agua puede ser suministrada gradualmente al almidón, lo que permite
mantener más tiempo el pan tierno.
Estudios recientes sobre la aplicación de preparados enzimáticos con pentosanasas
en el pan precocido han tenido un efecto positivo. Por experiencia podemos
decir que los mejorantes completos indicados para el pan precocido son
los que no contienen DATA, que es sustituido por lecitina de soja. La
presencia de pentosanasas hace que se acelere la formación de la miga,
consiguiendo una pronta firmeza en su estructura, pudiéndose de este modo
reducir el período de precocción.
Proteasas
La utilización de enzimas proteolíticas en la fabricación del pan no es
de uso corriente en España, debido a que las harinas son flojas y extensibles
y, en muchos casos la harina ya es portadora de dichas enzimas provenientes
del ataque del garrapatillo en el trigo.
Las proteasas de origen fúngico son menos agresivas que las de origen
bacteriano y se emplean en las masas fermentadas, exclusivamente cuando
son muy fuertes y tenaces, y en la fabricación de magdalenas, bizcochos
y plum-cakes.
En la fabricación de galletas y barquillos se utilizan proteasas bacterianas.
En estos casos su efecto se traduce en un debilitamiento del gluten, lo
que favorece el laminado de la masa y su expansión sin deformación durante
la cocción. La degradación del gluten ayuda a la obtención de galletas
más crujientes. En la fabricación de barquillos la viscosidad o fluidez
de la masa aumenta con la adicción de proteasas bacterianas, que ayudan
a la evaporación del agua, lo que repercute en una mayor productividad
y una menor fragilidad.
Lipoxigenasas
La harina de soja activa es el principal portador del enzima lipoxigenasa.
En la fabricación de pan de molde y pan de hamburguesas y, en general,
en aquellos panes que se desee potenciar la blancura de la miga está recomendado
el uso de entre 5 y 10 g/kilo de harina de soja activa.
El efecto de la lipoxigenasa sobre el ácido linoleico, es la formación
de hidroxiperóxidos, que producen una oxidación acoplada de sustancias
lipófilas, como los pigmentos carotenoides. Esta oxidación ocurre durante
la etapa de amasado y da lugar a una miga más blanca y brillante, al mismo
tiempo que aumenta el volumen del pan y que su sabor es más insípido.
Se puede conseguir también este efecto oxidante con una dosificación alta
de ácido ascórbico pero resultaría una masa tenaz difícil de mecanizar.
Con la adicción de harina de soja activa se puede potenciar el efecto
oxidante sin modificar el equilibrio de la harina.
Lactasa
El azúcar de la leche y sus productos derivados se denomina lactosa, y
es un disacárido, es decir, está formada por dos azúcares simples; la
glucosa, que es fermentada por la levadura, y la galactosa, que no es
fermentada y tiene poco poder edulcorante. La lactosa puede ser hidrolizada
a estos tipos de azúcares mencionados por medio de una enzima denominada
lactasa. Este fenómeno de degradación del azúcar de la leche produce un
aumento en la velocidad de fermentación y contribuye a la coloración del
pan.
En la fabricación de pan de molde y de hamburguesa, el uso de leche en
polvo o suero potenciará el color de la corteza, disminuyendo el tiempo
de cocción y manteniendo el máximo de humedad.
Glucosa-oxidasa
Este enzima, en presencia de agua y oxígeno, cataliza la oxidación de
la glucosa a ácido glucónico y peróxido de hidrógeno. Esta transformación
favorece la oxidación de las proteínas, aumentando la tenacidad del gluten,
y reduciendo su extensibilidad. Su efecto es como el del ácido ascórbico:
incrementa la retención de gas y aumenta el volumen del pan.
TABLA 1 / ACTIVIDAD ALFA-AMILASA DE LA HARINA
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PARÁMETRO
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ACTIVIDAD
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MUCHA
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NORMAL
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POCA
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| NÚMERO DE CAÍDA |
150 |
250 - 300 |
370 |
| AMILOGRAMA U.B. |
100 |
400 - 600 |
800 |
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ACTIVIDAD ALFA-AMILASA FRENTE A LA TEMPERATURA
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TABLA 2 / GRUPOS DE ENZIMAS
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TERMOCINÉTICA INTERNA DEL PAN A 2,5 CM
Superficie (curva 1). Centro del pan (curva 2)
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S=Inicio gelatina
Y=Destrucción levadura
Ba=Zona inactiva amilasa bacteriana
Ca=Inactividad amilasa cereal
Fa=Inactividad amilasa fúngica
Cb=Inactividad beta amilasa cereal
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