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Asesoría Técnica en Panificación
Francisco Tejero |
Hilario
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PUNTOS CRÍTICOS EN
CONGELACIÓN Y PRECOCCIÓN / English
version
Por Francisco Tejero
La fabricación de pan precocido y/o
masas congeladas no difiere demasiado del proceso tradicional, pero
hay que tener en cuenta algunas consideraciones y prestar atención
a aquellos puntos críticos para conseguir una calidad aceptable. En
este artículo vamos a repasar los problemas que con más frecuencia
aparecen en la elaboración de estos panes, así como dictar algunas
normas sobre las materias primas y a los procesos de fabricación de
los mismos.
Empezaremos en este artículo por estudiar los criterios a seguir para
la elaboración de panes a través de masas congeladas. Así pues, entendemos
por masa congelada aquella en que una vez realizado el formado de la
pieza es sometida a la ultracongelación; se conserva en estado congelado
y más tarde se descongela, se fermenta y se hornea.
Las materias primas
Al definir los parámetros de calidad de la harina para la elaboración
de masas congeladas hay que tener en cuenta qué tipos de productos
se van a elaborar. Por ejemplo, para la fabricación de masas fermentadas
ricas en grasas y azúcares, (brioches, roscón de reyes, bollo suizo,
etc.), hay que escoger una harina de gran fuerza (W= 350; P/L= 1; proteínas
13,5%). Y, en algunos casos especiales, habrá que añadir hasta un 2%
de gluten. Sin embargo, para la elaboración de pan de flama o pan francés
la harina ha de ser de menor fuerza (W=220; P/L= 0,5/0,6; proteínas
13%), y la actividad enzimática menor que para el proceso normal, es
decir, con un Número de Caída de entre 300 y 350 segundos. Recordemos
que la actividad enzimática ideal para el proceso tradicional se sitúa
entre 250 y 300 segundos de Caída.
• Mejorantes. Se emplearán en mayor dosificación o se utilizarán
aquellos específicos para masas congeladas.
• Masa madre. Actúa favorablemente cuando la masa va a ser cocida
antes de una semana de su fabricación. Por el contrario, trascurridos
esos días se obtiene un volumen menor de los panes.
• Levadura prensada. La cantidad que se añade normalmente puede
llegar a ser el doble que en el proceso tradicional. Esta adicción
superior se efectúa para que una vez descongelada la masa la fermentación
sea más corta y, al mismo tiempo, recompensar la muerte por congelación
de algunas células de levadura.
Hay que tener en cuenta que, a medida que se incrementa la cantidad
de levadura, se aumenta la fuerza de la masa; factor éste importante,
no sólo a tener en cuenta en las masas congeladas, sino también en
cualquier otro proceso.
• El amasado. El tiempo de amasado ha de ser prolongado debido
a que la harina es de mayor fuerza. Teniendo en cuenta que al incrementar
el tiempo de amasado se incrementará proporcionalmente la temperatura
de la masa, habrá que ajustar la temperatura del agua en función de
la velocidad y del recalentamiento de la masa.
• La temperatura de la masa. Ha sido muy discutido el tema sobre
cuál será la temperatura ideal en aquellas masas que van a ser sometidas
a la congelación. Hay que tener muy en cuenta que, a medida que se
incrementa la temperatura, se va produciendo una mayor gasificación
prematura que podría afectar negativamente al volumen del pan resultante.
Por el contrario, las masas excesivamente frías provocan una falta
de fuerza que también verá mermada la capacidad de impulso del pan
en el horno.
Por todo ello, podemos decir que si la dosificación de levadura sobrepasa
el 5% sobre la harina, la temperatura óptima de la masa será de 20/21º C
y, si el porcentaje de levadura fuera igual o menor al 2% sobre la
harina, la temperatura ideal será de 23/24º C. Hay que prestar atención
al tamaño de los amasijos, así como al tiempo transcurrido desde que
se incorpora la levadura hasta que se introduce la masa al congelador.
• El tiempo de reposo. El tiempo que transcurre desde que se
incorpora la levadura hasta que se forma la pieza ha de ser corto,
lo suficiente para que la masa se relaje antes del formado. En ello
también influirá la cantidad de levadura prensada, de tal forma que
a mayor dosificación de levadura hay que reducir el reposo, y a medida
que se reduce la levadura habrá que ir prolongando el tiempo de reposo.
• Descongelación y fermentación. Durante las descongelación
se produce una condensación sobre la superficie de la masa que va siendo
más progresiva a medida que se somete la masa a más temperatura. El
choque térmico que se produce en la masa cuando sale del congelador
llega a empapar de agua la superficie, llegando en algunos casos extremos
a producirse fermentaciones caídas y debilitadas que incluso llegan
a pegar los panes en las bandejas una vez horneados.
Las mejores condiciones de descongelación se producirán cuando la rampa
de subida térmica sea lenta, dando tiempo a que la masa se vaya atemperando
homogéneamente para evitar las condensaciones. Lo ideal para la descongelación
y la fermentación de las masas congeladas es utilizar la técnica de
la fermentación controlada.
Pan precocido
Se entiende por pan precocido a la cocción en dos tiempos: en la primera
fase se hornea aproximadamente un tercio del tiempo de cocción, utilizando
una de las dos técnicas existentes para ello (refrigerando el pan con
una conservación limitada de dos o tres días cuando está ausente de
algún tratamiento especial o de conservante o, lo más utilizado, la
congelación manteniéndose en este estado hasta el horneado final);
en la segunda fase se completa la cocción.
El tipo de pan que más se elabora en la técnica de la precocción es
el pan francés (baguettes y todos sus derivados en cuanto a formatos
y pesos). Por lo tanto, nos vamos a referir en todo momento a la fabricación
industrial de este tipo de pan donde la división, el boleado, el reposo
y el formado se realizan automáticamente.
Materias primas
• La harina. La que se debe emplear ha de ser de media fuerza,
con las siguientes características: W=190/220; P/L= 0,6/0,8; proteínas
12,5% y Número de Caída entre 300 y 350 segundos. Es muy importante
que la fuerza provenga del contenido en proteínas y no por la mayor
o menor dosificación de ácido ascórbico, como se puede observar es
una harina de baja actividad enzimática, ideal en las masas que van
a ser sometidas en la precocción. Cuando el contenido de enzimas en
la harina es elevado la formación de la miga durante la precocción
se prolonga demasiado, con peligro de derrumbamiento al salir el pan
del horno. Por el contrario, si el contenido de enzimas es menor la
miga quedará fijada con anterioridad y se podrá sacar el pan con un
menor tiempo de precocción, manteniéndose de esta forma el máximo de
humedad.
• Masa madre. La cantidad que se debe añadir es del 20% con
respecto a la harina, siendo más aconsejable utilizar una masa madre ácida
conservada en frío 24 horas que la esponja, que provoca mayor tenacidad
y produce mayores problemas en el formado.
• Mejorantes. Los más recomendados son aquellos en los que el
emulsionante DATA es sustituido por lecitina de soja. No obstante,
la dosificación ha de ser baja, para no provocar un impulso exagerado
que derrumbe con posterioridad la estructura del pan.
• Levadura. La cantidad de levadura prensada no debe ser superior
a 1,5% sobre la harina. Como es bien sabido, aquellas masas con dosis
superiores presentan mayores problemas durante la etapa del formado
e impulsan exageradamente en el horno. Uno de los factores claves en
el pan precocido es conseguir el volumen en la fermentación y no por
el impulso del pan en el horno, que acarrea problemas de arrugamiento.
• El amasado. Aunque se trata de una harina más tenaz que extensible,
hay que moderar el tiempo de amasado, si éste fuera muy prolongado
aumentaría la extensibilidad de la masa provocando nuevamente mayor
impulso en el horno.
• El reposo. Equilibrar el reposo de la bola de masa en función
a la cantidad de levadura es otro factor clave, no sólo en esta variedad
de pan, sino también en todos los procesos de panificación.
Como la dosis de levadura prensada es baja, el tiempo de reposo ha
de ser prolongado (de 20 a 30 minutos).
• El formado. La baguette es una pieza de al menos 60 cm de
longitud. Para conseguir esta dimensión tan elevada con sólo 250 g
de masa se corre el riesgo de dañar el gluten. El formado ha de ser
progresivo, para ello hay que estar provisto de una formadora que garantice
un formado sin desgarros ni roturas.
• La fermentación. El tiempo de fermentación ha de ser del orden
de dos horas y 30 minutos, la temperatura de 26º C y la humedad del
75%. No es aconsejable elevar más la temperatura con la intención de
reducir el tiempo de fermentación, esto provoca cortezas cristalinas,
tanto en la precocción como en la cocción final.
• La precocción. Hay que tener en cuenta el tipo de horno, pero
se puede decir que, si se trata de un horno rotativo, la temperatura
inicial debe ser de 220º C y una vez imprimido el vapor hay que bajar
la temperatura hasta 170º C.
El tiempo de cocción es de 13 minutos, incluido un minuto de parada
de turbina.
• El enfriamiento. Una vez realizada la precocción y antes de
la congelación, el pan debe enfriarse durante 30 minutos, aproximadamente,
en algún lugar fuera de las corrientes de aire.
• La congelación. Se debe hacer en un túnel de congelación entre
-30 y -400 C de temperatura y una vez transcurrida media hora, y cuando
ya esté la pieza congelada , debe empaquetarse en una zona atemperada
a 60 C para evitar condensaciones. La misión del embalaje es de proteger
el pan de las corrientes de aire y olores. El mantenimiento en estado
de congelación ha de ser -200 C.
• La descongelación y cocción final. La descongelación se produce
en 20 minutos, aunque también puede pasar directamente a la cocción,
siempre y cuando se aumente 1 minuto más el período de cocción.
La cocción final será de 14 a 15 minutos a una temperatura de 200º C.
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